Cómo sobrellevan las secuelas los sobrevivientes a la COVID-19

Los costos de la pandemia

Cómo sobrellevan las secuelas los sobrevivientes a la COVID-19
Diseño: Marcela Gámez

Los síntomas que sufrieron Viridiana Flores y Christian Horta cuando tuvieron COVID-19 no se terminaron cuando recibieron pruebas negativas que comprobaron que ya no tenían el virus, ya que los padecimientos continuaron durante meses.

Ambos se contagiaron en noviembre de 2020 y apenas un mes después aún les costaba respirar con normalidad. El 1 de enero al recibir el nuevo año, Viridiana sintió un peso particular al respirar por lo que fue al médico que le diagnosticó principios de asma: “En la noche no pude dormir, silbaba mi pecho y no podía respirar bien. El doctor me dijo que pudo haber sido que la COVID desencadenara eso”.

Desde ese momento tuvo que tomar medicamentos para revertir la enfermedad incipiente, pero no fueron suficientes porque también sufrió ataques de ansiedad que atendió con alimentación sana y rutinas de relajación

“Después del COVID tengo más disciplina con mi alimentación. Te das cuenta que la vida se puede ir en un segundo y te preocupa más tu salud”.

Christian tuvo dolores de pecho después de haber padecido COVID-19, por lo que acudió hasta un cardiólogo que descartó afectaciones al corazón, pero los dolores continuaron y se expandieron a su espalda y cabeza. Después fue con un neurólogo que identificó que Christian tenía bruxismo, es decir, sufría de estrés y lo cargaba en su quijada, por lo que compró una guarda para sus dientes.

A pesar de sus síntomas, ambos prefirieron atenderse con médicos particulares por desconfianza de los hospitales públicos “creo que en particular la atención es mucho mejor. Aunque sea más caro, lo vale”, afirma Christian; por su parte Viridiana menciona: “Creo que es un virus que apenas se está conociendo y si los doctores expertos no saben qué onda, sentía que en IMSS iba a tardar más en llegar un diagnóstico”.

Con esta desconfianza han tenido que lidiar las autoridades de salud que han implementado programas y modelos de atención para personas con secuelas de COVID-19. Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha atendido a 178 mil personas recuperadas que sufren aún las consecuencias de haber tenido COVID-19. Sin embargo, según estudios compartidos por la Universidad de Guadalajara (UdeG), hasta el 40% de las personas recuperadas pueden padecer secuelas; la proporción en México puede llegar a poco más de un millón de personas y en Jalisco 34 mil 866.

Entre las enfermedades más comunes que el IMSS ha identificado son dificultad para respirar, cansancio, tos, fiebre, dolor muscular, en articulaciones, entre otros. Las más graves son las secuelas pulmonares que requieren hasta 12 semanas en rehabilitarse; mientras que otros como enfermedades musculares o en el sistema nervioso (delirium, ansiedad, depresión o problemas del sueño) se pueden extender hasta 12 meses.

Investigadores de la UdeG presentaron el 20 de agosto información sobre la proporción de las personas que volvieron a requerir hospitalización por las secuelas.

El Hospital Civil que maneja también la UdeG, ha detectado padecimientos como taquicardia, neumonía, infecciones, diarrea, bronquitis, asma, rinofaringitis, náuseas, migraña o úlceras. Debido a esto, la atención posterior a la enfermedad involucra varias disciplinas de atención como terapistas físicos y ocupacionales, fonoaudiólogos, psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales, personal de enfermería y de medicina del trabajo.

¿Cómo atender las secuelas?

El IMSS comparte un número telefónico de orientación para personas con secuelas: 800 2222 668 opción 2, en donde se realiza una valoración de la situación del paciente, con la finalidad de referirlo, si amerita, a alguno de los servicios de rehabilitación o hacer recomendaciones para ejercitarse en casa.

Algunos de los ejercicios recomendados para la rehabilitación post-COVID que recomienda el IMSS son acondicionamientos físicos para relajar los músculos y estabilizar la respiración como:

  • Levantar pesas ligeras con los brazos hacia los costados hasta la altura del hombro.
  • Sentarse y levantarse de una silla.
  • Subir y bajar escalones.

También para reducir la fatiga recomiendan:

  • Mantener siempre la postura alineada.
  • Utilizar sillas con descansabrazos y que los pies toquen el piso.
  • Procurar dormir ocho horas diarias y hacerlo boca abajo con una pequeña almohada en el abdomen y otra bajo los pies.

Al tratar de mejorar la condición física con caminatas:

  • Mantener los hombros relajados y la espalda derecha.
  • Camina despacio al ritmo más tolerable y sin forzar el paso.
  • Procurar caminar 30 minutos, cinco días a la semana. No es necesario realizarlo de manera continua.

También el Sistema DIF ofrece terapias de rehabilitación, algunas de ellas vía remota con el fin de evitar complicaciones futuras. El Modelo de Rehabilitación Integral Post COVID-19 fue anunciado desde noviembre de 2020 y desde esa fecha han detectado afectaciones pulmonares, neurológicas, de comunicación y alimentación, cognitivas y psicológicas.

El DIF se ha concentrado sobre todo aquellas que enfrentan alguna condición de vulnerabilidad. Las tres etapas del Modelo implican la detección y diagnóstico, atención inmediata y seguimiento.

Para acceder a este servicio se debe llamar a los Centros de Rehabilitación y vía telefónica, en videollamada e incluso por correo se realiza la valoración con el especialista, quien determina el tipo de secuela y el proceso rehabilitación que se requerirá. En todo el país el Modelo requirió 21 Centros de Rehabilitación, varios de ellos en Jalisco.

En Jalisco el personal del Centro de Rehabilitación Integral (CRI) y de las Unidades Básicas de Rehabilitación (UBR) de los DIF municipales han tenido capacitación para atender a pacientes post COVID con secuelas pulmonares. En todo Jalisco hay 128 UBR donde se otorgan terapias durante los primeros 30 días después de la enfermedad, ya que con ello se asegura un mayor impacto en la recuperación del paciente.

Para solicitar esta rehabilitación se debe llamar al teléfono: 333 030 4770 extensión 212 de lunes a viernes de 08:00 a 16:00 horas. En caso de solicitar la atención al interior del Estado se debe comunicar al DIF Municipal.

El subdirector del CRI del DIF Jalisco, Jesús Enrique Uribe explica en entrevista que este programa se planteó desde marzo de 2020 y comenzó a implementarse en septiembre de 2020. Al momento en Jalisco han atendido a cuatro pacientes a distancia, por lo cual la capacidad de atención es mayor. Atribuye esta cantidad de solicitudes a que la mayoría de los pacientes tiene seguridad social y acude a instancias de gobierno de este tipo.

“Nuestro programa operativo está diseñado para atender a personas en alto grado de vulnerabilidad y que no pueden pagar un servicio particular”, declara el subdirector.

Desde los CRI han identificado, sobre todo, padecimientos psicológicos como temor a regresar a la calle y lugares concurridos y además de la fatiga.

“Muchos reciben estrés al momento de salir a la calle, dificultades para respirar y otros refieren que no pueden subir las escaleras de sus casas y hay personas que seis meses después de haber tenido COVID-19, siguen teniendo fatiga”.

El proceso de la terapia en el DIF Jalisco inicia con la solicitud y un primer contacto de terapeutas a través de videollamada o vía telefónica mediante varias sesiones de hasta 50 minutos. De hecho, cuentan con médicos que, en caso de que las personas requieran medicamentos, pueden enviar recetas firmadas para que los pacientes las surtan.

Jesús Enrique Uribe explica que esta atención es complementaria tras una evaluación exhaustiva por un médico, sobre todo en casos de secuelas graves o moderadas.

Forman red de apoyo contra COVID persistente

César Medina quisiera que la cantidad de personas con el llamado “long COVID” o persistente fuera menor, pero a cada día que pasa cada vez más exponen su problema. Ante esto, desde el año pasado abrió un grupo llamado “COVID 19 Persistente México Comunidad Solidaria”, que tiene como punto de reunión Facebook para darles acompañamiento y apoyo solidario.

El fundador de la comunidad indica que la finalidad es que el COVID persistente reconozca la enfermedad para que cree protocolos de atención en las instituciones de salud que, hasta el momento, no saben cómo actuar.

“Insistimos que el reconocimiento es fundamental para tener una atención. Entendemos que es algo nuevo pero todos nosotros estamos en el ‘ojo del huracán’ de la historia como lo han vivido en otras epidemias”.

César recuerda cómo desde el discurso oficial se ha tratado de invisibilizar y minimizar el problema al señalar que la enfermedad grave provocada por el virus se concentra en adultos mayores y personas con comorbilidades, pero él mismo comprobó que no era así al contagiarse de COVID-19. Presentó síntomas gastrointestinales y respiratorios que se prolongaron durante muchos meses después.

“Una mañana me levanto con febrícula, espasmos musculares, pérdida de memoria, diarreas intermitentes, náuseas, escalofríos, insomnios (…) Y cuando consultaba médicos decían que era psiquiátrico”; sin embargo, los síntomas persisten hasta hoy.

Como César hay miles aún, y cita que expertos en otros países afirman que a mediano plazo la atención a pacientes de COVID persistente podrían provocar una nueva pandemia que colapse los sistemas de salud de nueva cuenta y debería modificar los sistemas de salud e investigación.


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