La comunicación y la prensa en el gobierno de Enrique Alfaro

Las estrategias de comunicación del gobierno de Jalisco

La comunicación y la prensa en el gobierno de Enrique Alfaro
Diseño: Marcela Gámez

El mes pasado, el gobernador Enrique Alfaro anunció una nueva estrategia de comunicación: ruedas de prensa semanales, similar a lo que hace cada mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En las últimas cuatro semanas el gobernador, junto con su equipo de trabajo, han dedicado más de una hora de rueda de prensa para informar sobre ciertos temas como la COVID-19 y la verificación vehicular, entre otras decisiones estatales. Como sucede a menudo en ruedas de prensa, los últimos minutos se destinan a preguntas abiertas de las y los reporteros dirigidas al gobernador y a su gabinete.

Y aunque esta nueva estrategia se presentó como un mecanismo de transparencia y como parte de los objetivos de comunicación pública, en varias ocasiones el gobernador ha sido criticado sobre todo en redes sociales por negarse a responder preguntas y atacar o menospreciar el trabajo de periodistas y medios de comunicación.

¿Qué ha perdido y qué ha ganado el gobernador con esta nueva estrategia?

Al llegar al poder, el presidente López Obrador propuso continuar con una estrategia que había probado exitosamente durante su gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México: hacer ruedas de prensa, o “mañaneras”, todos los días a primera hora. Esto ayudaba a que los temas del gobierno se impusieran en la agenda y se discutieran durante todo el día, incluso en los medios de comunicación afines y no afines a su gobierno.

Lo que ahora implementó el gobernador de Jalisco no parece nada nuevo tras años de mañaneras, y su modalidad semanal pareciera que no ha impactado tanto en la ciudadanía sino en ciertas élites y círculos políticos quienes le siguen de cerca.

Tras las elecciones en junio pasado, el gobernador ha apostado por nuevas fórmulas, muy similares a las del presidente, como ser más cercano con los ciudadanos, intentar diluir la actitud autoritaria que ha mostrado desde que llegó al poder y pretender ser cercano a la información y a quienes la generan cuando no ha sido una administración que se caracterice por eso.

“No es una estrategia muy original, básicamente lo que estamos viendo es una especie de copia a lo que está haciendo López Obrador con la mañanera, nada más que sin la intensidad. De alguna manera aunque son antagónicos políticamente (el presidente y el gobernador), al mismo tiempo se ve una cierta admiración o un tipo de reconocimiento a que en algo está funcionando la estrategia del presidente”, comentó Juan Larrosa, doctor especializado en comunicación política, medios y periodismo.

Una de las similitudes más recientes es la consulta popular federal que se llevó a cabo este domingo y que el gobierno estatal ya planea la propia sobre la salida y revisión del pacto fiscal.

Además, similar a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, Enrique Alfaro ha apostado en el último mes por sus giras al interior del estado para acercarse a la ciudadanía.

Sin embargo, las conferencias de prensa se han visto marcadas por la molestia que algunas preguntas generan al gobernador y sus ataques hacia periodistas a quienes les refuta la información, les pide que hagan mejor su trabajo y no aclara aquellos datos que dice no ser ciertos.

A decir de Larrosa, quien también es académico del Iteso, el problema con las “mañaneras” de Alfaro no es la planeación. Seguido aparece con parte de su gabinete a quien consulta, les da el micrófono y si de plano no tienen el dato a la mano, se compromete a enviarla a quien lo solicite. Sin embargo, el gran error es continuar con una actitud autoritaria y regañar a quien lo cuestiona o le da información con la que no está de acuerdo.

“El problema es cuando él se enoja, se ve que le han dicho que tiene que bajar a esos regaños y está tratando de adoptar otra postura y es la del candidato de campaña. Lo vimos con AMLO, en su tercera campaña él estuvo super suave con la prensa, con los movimientos políticos. El problema es que creo que en lo poco que lleva (Alfaro) no lo está logrando, se enoja y no acepta ningún tipo de crítica”.

En general, la relación de las autoridades tanto locales en Jalisco como federales con la prensa no es la más sana. Resulta peligroso que quienes toman las decisiones vean a los medios como los enemigos y no como aliados a respetar.

Y estas relaciones no son fortuitas, son la consecuencia de la ausencia de contrapeso político. A nivel federal, Morena, el candidato del presidente, es mayoría en el Congreso y López Obrador llegó al poder con un alto nivel de aceptación ciudadano. Lo mismo en Jalisco donde el congreso y las presidencias municipales son en su mayoría de MC, el partido del gobernador. Las decisiones y las acciones llevan siempre el sello naranja.

Entonces, ante esta falta de oposición y con una estrategia delirante donde siempre se busca un enemigo, los medios han cumplido ese papel. Según Larrosa, no hay partidos ni figuras públicas que reten al gobierno federal y “ante eso, los medios, en términos simbólicos han cumplido ese papel en medio de este teatro político que se ha armado desde las mañaneras”.

Y es que esas ruedas de prensa diarias han sido una estrategia exitosa para el presidente. Primero porque es difícil de replicar, exige mucho y es desgastante cumplir a primera hora de la mañana todos los días. Segundo, a diferencia de las ruedas de prensa de Alfaro, estas son relevantes para la ciudadanía, la mayoría de los mexicanos se enteran de lo que pasa ahí y buscan información en ese espacio. Tercero, de acuerdo con el académico, ha logrado controlar la agenda e imponer temas que se discuten a lo largo del día.

Pero también, los medios han respondido ante eso al replicar lo que se dice, al darle portadas y relevancia en sus espacios y buscar protagonismo ante los ataques del mandatario.

“Los medios también tienden a hacer esta victimización y se vuelve un círculo nada virtuoso en donde se genera esta polarización. Al final del día, a las dos partes les sirve, López Obrador con estas formas tan violentas de hacer comunicación pública cumple y por otro lado los medios al agarrarse de estas cosas, cumplen con tener más citas y decir que están hablando de ellos”.

A un mes de iniciadas las conferencias de prensa semanales del gobernador de Jalisco, poco se puede medir, pero ya se vislumbran las agresiones comunes y la falta de transparencia que se han visto desde que inició su mandato. Faltaría una estrategia diferente para garantizar buena comunicación y mejorar la relación entre gobierno y medios de comunicación, sobre todo ante una campaña electoral en 2024 cada vez más cerca.


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