El Zapotillo: una mirada al desinterés medioambiental

Las presas como el recurso menos útil

El Zapotillo: una mirada al desinterés medioambiental

La presa El Zapotillo, esa que será una realidad de acuerdo con lo anunciado en la última visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha sido más un capricho político que una solución medioambiental efectiva para resolver el problema de agua en Jalisco y Guanajuato.

En agosto, el presidente visitó Jalisco para decidir el futuro de la presa El Zapotillo, uno que se ha disputado desde hace al menos una década y que se ha justificado con la necesidad de agua que tiene principalmente la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Las autoridades estatales y federales han defendido que es necesario traer agua del Río Verde a través de una presa para garantizar suministro de agua a los estados de Jalisco y Nuevo León.

Sin embargo, los habitantes de Temacapulín, Acasico y Palmarejo se han manifestado en contra porque una de las propuestas inundaría Temacapulín y afectaría las tierras y plantíos, una de las principales actividades económicas.

Además, en el caso de Jalisco, y en general a nivel nacional, la presa debería de ser el último recurso en términos medioambientales para tratar y solucionar el problema del abastecimiento de agua. Ni garantizará agua para todos, ni disminuirá problemas como contaminación, sino todo lo contrario.

El problema del agua y la falta de interés

En Jalisco no es nuevo el problema de abastecimiento de agua. De acuerdo con los estudios de algunos expertos y expertas, van al menos 15 años que se habla de un problema en crecimiento sobre todo por el mal manejo del sistema de drenaje y la falta de opciones para captar agua y distribuirla.

Es tal el problema que las autoridades ni siquiera saben cuánta agua se desperdicia, se fuga en el drenaje o se evapora. No se sabe la magnitud del problema y sin medir es casi imposible tener soluciones reales.

De acuerdo con Arturo Gleason Espíndola, jefe del Laboratorio de Tecnologías para la Arquitectura y Urbanismo Sustentable, del CUAAD en la Universidad de Guadalajara (UdeG), lo más grave es que no se mide el desabasto y estos grandes proyectos se hacen prometiendo que sí alcanzará el agua cuando las mismas autoridades no lo saben.

“No hay un sistema de medición ni monitoreo, los datos que se tienen son aislados y no permite hacer proyecciones a futuro. El lado grave es que no se mide, entonces manejarse bajo supuestos de que sí va a haber o no agua yo lo veo ocioso”.

Para el experto, el problema del abastecimiento de agua y la falta de interés por la crisis climática se explica mejor con la analogía de la ZMG como una casa. De ser así, la ciudad sería una casa con muchas fugas de agua, problemas en el drenaje, al usar el baño los desechos saldrían por las coladeras, se inunda todo el interior, huele mal, la cuenta de consumos es muy alta. Y el papá, el encargado, propone como solución, un tinaco, lo que sería equivalente a una presa.

Las respuestas no están solo en conseguir más agua y almacenarla, sino en corregir los problemas ya existentes e implementar formas de captar agua con lo que ya se tiene.

El punto más grave para Gleason Espíndola es la corrupción en el SIAPA y la CONAGUA y el olvido de la red de distribución de agua: las tuberías son viejas, hay muchas fugas y los intereses de algunos cuantos hacen que eso no se resuelva. Es claro que el primer problema no tiene una solución rápida ni barata, pero sería atender el problema de raíz.

Y hay ciudades ejemplares que ya están haciendo algo al respecto de acuerdo con el experto, la más cercana es Monterrey quienes han digitalizado su red de drenaje para medir casi en tiempo real la ubicación, flujo de agua y posibles fugas. Lo que se mide, se puede solucionar.

El siguiente punto importante serían las otras herramientas disponibles para abastecer de agua la ciudad antes que una presa y antes que inundar cualquier localidad. Una opción es la captación de agua de lluvia, un sistema que puede instalarse en la mayoría de las casas y establecimientos y que garantizaría al menos un tinaco lleno durante el temporal de lluvia. Este sistema también permite, con los filtros necesarios, potabilizar el agua y usarla para bañarse, lavar la ropa, la comida y limpiar.

Después de eso hay muchas otras alternativas como rescatar los cuerpos de agua, manantiales o invertir en mejorar los sistemas de distribución.

A nivel mundial las presas sí siguen siendo una opción pero cuando ya se agotaron otros recursos. Incluso, insistió el experto, hay programas del Banco Mundial, a través de la Comisión Mundial de Represas, que promueven reducir la construcción de presas y trasvases o usarlas como última opción. Para Gleason Espíndola, estos son mecánismos que se usaban en el siglo pasado cuando no había tanta contaminación, no había sobrepoblación y no estaba la variable del cambio climático.

“Ahora las presas dañan ambientalmente; echan a perder hectáreas de ecosistemas, de fauna, flora; desplazan a las personas; generan mucho gas invernadero. Lamentablemente nosotros (en Jalisco) aún estamos entre que si es la presa o mejorar la red de distribución; no están en competencia”.

Lo lógico, insistió, es aprovechar lo que se tiene en la ciudad, arreglar lo que no funciona.

Sobre los problemas medioambientales en la presa, el colectivo GeoComunes y la organización Salvemos a Temaca han reportado que la presa pasará por el corredor industrial León - Celaya, formado por empresas que demandan mucha agua y contaminan. Un ejemplo son las mineras que gastan hasta 250 mil litros de agua; además de las empresas de ensamblaje y elaboración de autopartes en León que usan entre 300 y 600 mil litros de agua.

“Tan sólo la planta de General Motors en Silao produce un promedio de mil carros por día, y la de Honda en el Salto produce 600. Si sumamos a esos consumos la necesidad de agua de otras industrias presentes en dicho corredor (textiles, del curtido y químicas) así como las del riego de la agroindustria ubicada en el valle entre León y Salamanca, vemos que la "necesidad" de trasvasar el agua de la Cuenca del Río Santiago a la del Lerma, difícilmente es una ‘necesidad pública’”, denunciaron.

El riesgo, aseguraron, no es solo por el despojo de sus tierras y el agua, sino la contaminación que generarán las empresas por la gran cantidad de descargas de aguas residuales que nadie controla.

El 14 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador volverá a las comunidades que serán afectadas por la presa con una cortina de 80 metros y que promete dotar de 3.5 metros cúbicos de agua por segundo a la ZMG, para conocer su opinión y poder dar luz verde al proyecto.

Y en lo que eso queda terminado, la crisis climática en el mundo seguirá avanzando y cada vez habrá menos acciones para contrarrestarla y menos maneras de garantizar agua para todos.


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