¿Qué tan real es la mejoría del transporte público?

La movilidad en la ZMG

¿Qué tan real es la mejoría del transporte público?
Diseño: Marcela Gámez

La Encuesta de Satisfacción de Usuarios del Transporte Público en el Área Metropolitana de Guadalajara realizada por el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan) evaluó con un promedio de 7.5 este servicio. Indicadores como accesibilidad, seguridad y atención, iluminación, además del equipamiento de acceso y prepago fueron los mejor calificados.

En contraste, las notas más bajas fueron aspectos como la conectividad o vinculación con otras rutas del transporte, la facilidad para subirse y bajarse del camión, saturación de cantidad de usuarios dentro del vehículo, atención de los conductores y la calidad de los paraderos. Ante estas deficiencias los usuarios priorizaron como focos de mejoras la ventilación de las unidades (36%), los asientos (28.8%) y el diseño del espacio (21.1%).

Los usuarios opinaron que los sistemas de transporte que requieren modernización más urgente son las rutas troncales y complementarias, así como el Macrobús.

Un pasajero constante de este sistema es Guillermo López, un profesor las mañanas de lunes a viernes toma un camión hasta la terminal Fray Angélico del Macrobús y de allí subir a una ruta alimentadora que llega hasta su trabajo en una preparatoria de la colonia Fraccionamiento Real del Valle en Tlajomulco. Pero este trajín “es un infierno”, afirma Guillermo.

Debe llegar a la escuela antes de las 8:00 horas y en un traslado continuo solo requeriría de una hora para arribar a tiempo, pero debido a los retrasos deliberados de los choferes para salir de la terminal debe levantarse entre las 5:30 y 6:00 horas.

“Es una pérdida de tiempo. Nos dejan esperando a toda la gente, ahí formados como babosos; mientras los choferes andan cotorreando, como si nada. Me dan ganas de reclamarles pero en una de esas me agreden”.

El tiempo de espera para abordar una unidad, según la encuesta de percepción, se estimó en un promedio de 10.9 minutos y el viaje en su conjunto en 38.4 minutos.

Comparado con las encuestas anteriores, se incrementó el porcentaje de personas que esperan más tiempo para abordar, ya que en 2021 la proporción de personas que esperan 30 minutos o más fue de 19.3%, cuando en 2018 (el estudio pasado más cercano) fue de apenas 10.9%. Respecto a la frecuencia de paso de los vehículos, el sistema peor calificado fue Mi Macro con 7.2 en un rango de cero a diez, cuando en la encuesta anterior tenía 8.6 de calificación. También el aspecto del confort por la cantidad de usuarios dentro del vehículo, el Sistema del Macrobús fue el peor calificado de todos con 6.8, cuando el Tren Ligero tiene 7.8

Guillermo cuenta que cada ruta alimentadora tarda en salir hasta 45 minutos mientras el chofer sube a la unidad y espera a saturar de personas el camión. Debido a este problema, Guillermo decidió pedir un préstamo para comprar un automóvil: “Cuando lo tenga voy a pasar por la terminal nomás para gritarles a los choferes que dejen de perder el tiempo”.

Los análisis costo-beneficio de la Línea 4 revelaron que el deficiente servicio de transporte público hacia Tlajomulco el parque vehicular particular se incrementó de 33 mil 130 a 150 mil 950 de 2008 a 2018.

Mejoría se limitó a aspectos materiales

Ollin Monroy, coordinador del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte Público, enfatiza en entrevista que la aplicación de la Encuesta aprovechó la coyuntura de la adquisición de nuevos camiones, lo cual provocó que subiera la calificación, pero quedaron dudas acerca de la administración de los mecanismos de pago, distribución de las personas encuestadas y los sistemas de transporte que usaban; además de que durante las fechas de aplicación la demanda cambió por la pandemia y el confinamiento y, finalmente, no existen antecedentes cercanos para compararla.

En el pronunciamiento publicado por el Observatorio se exige diálogo abierto para adecuar los criterios técnicos de la calidad del servicio y reforzar las bases para una encuesta de satisfacción del servicio que refleje la realidad de una manera más exacta, sobre todo para evitar que estos resultados sean una justificación para subir la tarifa.

La Norma General de Carácter Técnico de la Calidad del Servicio del Transporte Público Masivo y Colectivo que data de 2016, define lo que se entiende por calidad del servicio como el conjunto de propiedades que definen la satisfacción de parte de los usuarios, autoridades, concesionarios, organismos públicos descentralizados, conductores y demás personal vinculados al servicio que buscan ofrecer el máximo nivel de calidad, confort, seguridad, dignidad, conveniencia y sustentabilidad ambiental.

A partir de 2017 se intensificó la transformación del servicio a un sistema de transporte denominado “Mi Transporte” que promovió la evolución del modelo hombre-camión (en el que cada unidad tenía un dueño y concesión particular), al modelo ruta-empresa, en la que se otorga una concesión por ruta que tiene varias unidades, entre otras características. De esta manera se buscaba que las tres líneas de Tren Ligero y las dos de BRT o Macrobús junto con las rutas troncales, alimentadoras y complementarias reconfiguraran el servicio. Aún así, según la Encuesta de Percepción, los usuarios deben tomar más rutas para llegar a su destino: en 2018 el promedio era 1.3 y ahora es de 1.47.

Un aspecto más a revisar en la mesa solicitada por el Observatorio es el gasto originado del fideicomiso creado con los fondos de las fotomultas que fueron aprovechados para la adquisición de nuevas unidades, pero que han favorecido al negocio privado de los concesionarios cuando el fin era beneficiar también a los usuarios con la renovación de banquetas, iluminación y modernización de paraderos y seguridad, construcción de ciclovías o extensión de la red del sistema de MiBici.

“Hasta que no podamos decir que el sistema es seguro, accesible y democrático se podría dar calificación de ocho o más”, agrega Ollin Monroy.

Para contrarrestar esto, en las últimas semanas el gobierno del estado ha puesto en las calles 67 nuevas unidades alimentadoras y complementarias del Macrobús. También se cuenta con una nueva ruta de transporte eléctrico que va hacia el Aeropuerto de Guadalajara con salida en la estación Periférico Norte del Tren Ligero y que circula por el Nuevo Periférico Oriente, Parques del Castillo y el Corredor Industrial de El Salto.

Tras un par de reuniones a finales de junio entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, el jalisciense informó que se tenían asegurados los recursos federales necesarios para iniciar las obras de la Línea 4 del Tren Ligero que va hacia Tlajomulco.

Costo del pasaje, lo peor calificado

En el estudio presentado por el Imeplan el rubro peor evaluado fue el costo con 6.8, que tiene una explicación desde varias perspectivas.

El nivel de ingresos mensual más común entre los usuarios se encuentra en el rango de 5 mil 001 a 7 mil 500 pesos, con un gasto promedio diario en transporte público de 33 pesos, es decir 990 cada mes. Destaca que tres de cada cuatro usuarios usa otros medios de transporte como taxis o empresas de redes de transporte, con lo que el gasto diario promedio se eleva a 104.6 pesos, o 3 mil 138 mensuales.

Ollin Monroy, coordinador del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte Público, explica que el hecho de que empresarios estén involucrados a través de las concesiones con este servicio tiene una influencia directa en la tarifa y hace que las personas que deben tomar más camiones para trasladarse se gasten más de la mitad de su salario en transportarse:

“Es un disparate y no debería ser así en una ciudad inequitativa como Guadalajara, donde el camión no debería ser caro y, en buena medida, se permite por los intereses privados que existen alrededor del servicio”.

Los grandes logros y pendientes

El coordinador del Observatorio reconoce que la renovación del parque del transporte es positivo, sobre todo porque consideraron características de accesibilidad como pisos bajos o que tuvieran un frente plano y que fueran distribuidos en la mayor cantidad de derroteros.

Celebra también la apertura y construcción de nuevos sistemas de transporte como la Línea 3 del Tren Ligero o el peribús: “Es importante hacer notar que por más millonarias que sean las inversiones en transporte público, comparada a la infraestructura para el automóvil sería menos beneficioso porque el auto traslada a menor cantidad de gente”.

Sin embargo, aún no se tiene claridad ni garantía de que haya habido un cambio generalizado desde el modelo hombre-camión a la ruta-empresa, uno de los principales causantes de la problemática del transporte: “Se convierte en letra muerta cuando nos damos cuenta que hay rutas donde se simula”.

También el cambio de paradigma de inversión al transporte público en contra del vehículo particular se ha quedado corto ya que sigue pendiente que la accesibilidad abarque también el entorno de los derroteros: “Sirve de poco que un autobús tenga una rampa para personas con discapacidad si la persona no puede transportarse de su casa al autobús (…) muchas de las rutas sobre todo en las periferias siguen con nula o limitada accesibilidad”.

Añade que la renovación del sistema de transporte no ha erradicado los accidentes y fallecimientos donde están involucradas unidades del transporte público. Según datos de la Secretaría de Transporte (Setran), hasta junio de 2021 se han documentado 22 muertes en accidentes viales donde participaron unidades de transporte público, cinco de ellos peatones y dos ciclistas. En 2020 fueron 51 personas en total, en 2019 60 y en 2018 fueron 91.

En cuanto a los accidentes donde han estado involucradas unidades del transporte público, hasta junio de 2021 van 170, de seguir la tendencia, al final del año serían menos que en 2020 cuando se registraron 468, previamente en 2019 fueron 986.


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