Paridad en el congreso: feminismo no garantizado

La próxima legislatura del Congreso de Jalisco será la primera con mayoría de mujeres.

Paridad en el congreso: feminismo no garantizado

La próxima legislatura del Congreso de Jalisco será la primera con mayoría de mujeres. La paridad que se logró es resultado de la lucha de hace al menos 7 años en la que activistas, académicas y colectivas han exigido paridad en todas las áreas de gobierno.

Y aunque es un gran avance que cada vez las mujeres ocupen más puestos políticos, el trabajo de las próximas diputadas apenas empieza y deberán trabajar para garantizar avances en la defensa de los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres en un estado donde la violencia contra ellas crece constantemente.

¿Cuál será la labor de las diputadas durante los próximos tres años?

Los resultados de las elecciones en junio tuvieron un resultado histórico para el Congreso en donde fueron elegidas 13 mujeres en las diputaciones de mayoría relativa, esto representa el 65% de los 20 distritos electorales votados.

Además, tomando en cuenta también los y las elegidas por representación proporcional, en total 24 mujeres y 14 hombres ocuparán una curul en el congreso.

Al inicio de las campañas, un grupo de candidatas a presidencias municipales y diputaciones locales y federales se unieron bajo el nombre de Las Paritaristas con el fin de protegerse contra la violencia política y firmar acuerdos para garantizar, en caso de resultar elegidas, compromisos de trabajar en favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia hacia ellas. Al final, solo 22 candidatas y candidatos a una diputación local firmaron los compromisos.

Y aunque varias de las candidatas a diputadas que resultaron electas se han nombrado feministas y presentaron propuestas para atender, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres, no es garantía de que su labor se dedicará a ese tema.

“Cuerpo de mujer no garantiza conciencia de género pero sí garantiza que ellas identifican problemáticas que normalmente los hombres no. Obviamente no es la misma respuesta en temas de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres porque te aseguro que ellas han sido víctimas de violencia en algún momento de su vida o conocen casos cercanos”, explicó Laura Plascencia, activista de Cladem y G10.

Para académicas y activistas, la paridad en el Congreso es un gran logro desde el hecho de ver y normalizar a las mujeres en puestos políticos que históricamente han estado ocupados por hombres. Es una oportunidad para que las niñas también se puedan identificar en los congresos y en los puestos de toma de decisión y, de acuerdo con Claudia Ramírez, profesora del ITESO, es una oportunidad para luchar contra la reproducción de estereotipos machistas.

Aún así, coincidieron ambas académicas, no se les debe exigir más a las mujeres solo por ser mujeres.

“Les estamos poniendo muchas responsabilidades solo por ser mujeres, hay que aprender a diferenciar que la agenda pública que pueden representar por sus partidos no necesariamente es progresista ni defiende los derechos de las mujeres”, añadió Claudia Ramírez Ramos, quien también es  coordinadora del Observatorio Legislativo del ITESO.

De las 13 candidatas elegidas por mayoría relativa, solo 6 incluyeron temas de género entre sus tres principales propuestas; además, 11 de ellas representan al partido Movimiento Ciudadano (MC) que tendrá mayoría en el Congreso.

Propuestas de género

En la legislatura que está por terminar, MC fue criticado por darle voz e importancia a los hombres sobre las mujeres, como fue el caso de Salvador Caro quien parecía tomar las decisiones en la bancada naranja. Además, fueron criticados por sus prácticas arcaicas como el “madruguete”, o votación fuera de horarios laborales, que hicieron para desaparecer el Instituto Jalisciense de las Mujeres.

Para que la paridad sea realmente incisiva urge que ellas también presidan comisiones donde se toman decisiones importantes, insistió Ramírez Ramos. Que ocupen espacios en la junta de coordinación política, en la comisión de puntos constitucionales, la comisión de hacienda y la comisión de participación ciudadana. Esto con dos motivos, eliminar los estereotipos de género donde las mujeres solo están en las comisiones de igualdad sustantiva, de educación o cultura; pero también para que se involucren en los espacios donde se toman decisiones importantes como los presupuestos o reformas a la ley en las que urge una perspectiva de género.

Para ambas especialistas, la pasada legislatura dejó mucho que desear. Aunque hubo algunos logros como la Ley Olimpia, dejaron muchos temas pendientes en materia de género y defensa de las personas LGBTTIQ+, por ejemplo, hacer ilegales las terapias de conversión; la legalización del aborto; mayor seguridad a mujeres principalmente a víctimas de desaparición forzada por cuestiones de trata; regularización y vigilancia del trabajo sexual, que el matrimonio igualitario lleve el mismo número de trámites que a una pareja heterosexual; recortes presupuestales a programas de jefas de familia; la reforma de paridad en todo que tiene 2 años de retraso; mantener el centro de justicia para las mujeres poco funcional y no crear la fiscalía especializada en delitos contra las mujeres.

Para Laura Plascencia, pareciera que los diputados no tomaron en serio el incremento de la violencia contra las mujeres. Y es que este año, Tlaquepaque y Tlajomulco ocupan por primera vez a nivel nacional los primeros lugares en municipios violentos contra las mujeres y las acciones de los diputados para protegerlas desde las leyes fueron escasas.

Incluso pareciera que no se ha entendido la responsabilidad que tiene el Congreso para asegurarse que los programas contra las mujeres incidan en todas los aspectos sociales. De acuerdo con Claudia Ramírez Ramos, el principal responsable de la transversalización de los programas es el ejecutivo, pero las y los diputados deben visualizarse como diseñadores de políticas públicas, concebirse como los iniciadores de las reglas y los formatos de los programas, no son personajes ajenos.

Ante este nuevo Congreso femenino hay una garantía: detrás estarán las activistas y académicas quienes las apoyarán, guiaran y sobre todo vigilarán de que sus agendas se sobrepongan a los intereses de sus partidos y trabajen en favor de la ciudadanía, sobre todo hacia la violencia machista y feminicida que se ha esparcido en el estado y parece no detenerse.


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